Cada vez hay más kilómetros de carril bici en la costa. Pero la convivencia con los viandantes sigue siendo complicada

Recuerdo que en su día, aplaudimos la idea del consistorio de crear carriles bici

Se hicieron bastantes y algunos perfectamente separados del tráfico de vehículos y de peatones

El éxito de la idea, no fue parejo con la forma de implantarlo ni mucho menos se tuvo en cuenta el conflicto intereses entre peatones y ciclistas

Unos dicen pestes de los otros y viceversa. Todos tenemos la culpa y nadie la tiene

Lo cierto es que unas líneas pintadas en el suelo no es la mejor garantía de que todo irá y funcionará como todos quisiéramos que fuera

Nosotros, las personas, pensamos que las reglas está hechas y escritas para que las cumplan los demás. Yo, me las puedo saltar cuando lo crea conveniente

Creo que no digo nada fuera de contexto, ahí queda esa reflexión, autoridades, peatones y ciclistas, hemos de reciclarnos y ponernos en la piel del otro

A menudo los ciclistas pasan por la acera y los peatones por el carril bici, sin respetarse los unos a los otros

La convivencia entre peatones y ciclistas no es fácil. Cada vez hay más kilómetros de carril bici en la costa. Comparten espacio en calzadas y paseos, alejados del tráfico de vehículos. Pero, ¿es la mejor solución? En este caso, la inseguridad también existe. Son muchas las bicis que no circulan por su carril, y los peatones también invaden, a menudo, el tramo destinado a estos vehículos. «El otro día, una mujer cruzó la acera y el carril bici en el Passeig La Salle, sin mirar si venía nadie. Por poco la atropello, casi no tuve tiempo de reaccionar», explica Martín, que pasa algunas temporadas en Cambrils y confiesa que le «encanta» pasear en bicicleta. Lamenta que, si bien algunas veces se les tiene en cuenta, en la mayoría de ocasiones se les señala como culpables. «Aquel día no iba rápido. La imprudente fue ella. Nosotros tenemos que vigilar, pero la gente que pasea, también. No sé si es bueno que el carril esté en la acera», insiste Martín.

Es aquí donde se hace complicado. En el paseo Marítim, justo en la frontera entre Cambrils y Salou, los vendedores del top manta y los peatones monopolizan el carril bici. Y los ciclistas acaban pasando por otros sitios. Pero su actitud tampoco es cívica siempre. Kenneth estaba estos días de vacaciones y se mostraba molesto. «Pasan por en medio de la acera, corren y no vigilan. Es peligroso», lamenta este turista irlandés.

 

La avenida Pere Molas

El tramo de carril bici más ‘conflictivo’ de Salou es el que conecta la plaza de Europa con Vila-seca a través de la avenida Alcalde Pere Molas. Pasa por en medio de la acera y cerca de las entradas a edificios, garajes y hasta un hotel. Los ciclistas alertan de que los peatones invaden su espacio y los viandantes se quejan de que al más mínimo descuido pueden ser arrollados por una bicicleta. Es una zona muy transcurrida durante la temporada turística, entre otras cosas por su proximidad a PortAventura.

«La parte más cercana a la plaza de Europa está muy mal, no tiene mucho sentido cómo la han diseñado. Aparte de que es peligroso cuando hay gente paseando, luego apenas tiene continuidad», lamenta un ciclista. Los usuarios de este carril bici son, en general, partidarios de que estuviera en la calzada, separado, eso sí, del paso de los vehículos: y no tan cerca de los edificios y al lado de los peatones como está ahora. «Tenemos que ir con cuidado y esquivando a la gente. En más de una ocasión tenemos que frenar y pedir que nos dejen paso», dice un ciclista.

Las personas que pasan por allí andando están de acuerdo en que las bicis tengan su propia vía, pero discrepan de que pase por la acera. «Da sensación de inseguridad», comenta una mujer. «Y más aún si se tiene presente lo que ha ocurrido en Barcelona recientemente», añade.

Los residentes de los edificios de al lado tampoco están conformes. Aseguran que el carril bici «está mal puesto» y critican que para entrar y salir de su portal deben cruzar inevitablemente por él. «Es un peligro. Tenemos que ir con mucho cuidado para que no nos lleve por delante una bici. Algunas circulan despacio y no hay problema, pero otras van muy rápido», lamenta una vecina.

«En invierno hay poca gente, pero en verano esta calle se llena de turistas con niños, carritos de bebé, personas en silla de ruedas… No creo que sea el lugar más adecuado para que pasen bicicletas. Puede ocurrir un percance», manifiesta otro vecino.