El que fue un gran proyecto de la ciudad ahora es un problema al que deberá tratar de hacer frente el nuevo equipo de gobierno

“El Auditorio de Cambrils, ese mega proyecto que nadie sabía para qué se hacía. Nosotros preguntamos a varios representantes políticos si veían la necesidad de acometer semejante proyecto. Absolutamente nadie nos dio una respuesta creíble. Castillos de arena, de humo, nada realista ni con un estudio de viabilidad económica

Los años felices de la burbuja inmobiliaria, crearon esos sueños incumplibles, solo soñados para ganar elecciones

Muy bonito para el gobernante de turno, pero de efectividad tremendamente cuestionable

Pues ahí nos queda esa herencia, debemos, los cambrilenses, un pastón, demasiado. Los políticos soñadores e inconscientes solo pagarán la parte que les toca coma a cualquier vecino

Creemos que vale la pena leer este artículo porque nos puede enseñar muchas cosas, no podemos perder de vista a nuestros representantes municipales“

Aspecto actual del equipamiento, a medio construir desde hace años. Foto: Alba Mariné

El Teatre Auditori era uno de los grandes proyectos de ciudad de Cambrils hace dos legislaturas. Y pasó a convertirse en un quebradero de cabeza. Las obras empezaron hace más de siete años e incluso llegó a culminarse la primera fase. Pero la coyuntura económica y el delicado estado en el que se hallaban las arcas municipales provocaron que los trabajos se detuvieran y el edificio quedara a medias. Desde entonces ya han pasado cinco años, y la solución sigue sin llegar.

Esta es una de las cuestiones que el equipo de gobierno liderado por Camí Mendoza se ha encontrado sobre la mesa. Deberá estudiar varias opciones para intentar solucionarlo. Pero conseguirlo será complicado y todo apunta a que este proceso se alargará en el tiempo.

El anterior gobierno local, que llegó ya con los trabajos paralizados, analizó varias propuestas. De hecho, incluso se planteó ‘deshacerse’ del auditorio y pasarlo al sector privado, con la voluntad de negociar con hoteleros para que asumieran el proyecto. Este planteamiento fue visto desde algunos sectores como un revulsivo para promover el turismo de congresos y convenciones, y se hallaba en la línea que lleva años reivindicando el sector turístico, de desmarcarse del modelo de sol y playa para dar paso a un turismo más especializado en gastronomía, familias y empresas. Pero esta declaración de intenciones tampoco llegó a tomar forma. En mayo hubo elecciones, cambió el gobierno y la situación sigue siendo la misma.

Desvío de los fondos Fomit

Este gran proyecto también se vio afectado en su día por la resolución de las alegaciones del Fomit (Fondo Financiero del Estado para la Modernización de las Infraestructuras Turísticas) concedido en 2006. El consistorio recibió seis millones de euros -el presupuesto global era de 11,6 millones-. Un total de 4,6 se destinaron a la primera fase, que se culminó en 2010. Y para la segunda quedaban 1,5 millones del Fomit. Pero fueron desviados a otras funciones. De esta cuestión no ha trascendido nada más, y deberá aclararse antes de poder analizar las distintas posibilidades.

El consistorio también tuvo que tomar algunas medidas para evitar que el edificio se deteriorara. La Brigada Municipal tuvo que intervenir en 2012 para tapiar los accesos a la estructura, levantando un muro en los lugares donde hasta entonces había vallas. La actuación se llevó a cabo por motivos de seguridad, principalmente para impedir el acceso a su interior por parte de okupas y vándalos.

Polémica contratación

En el año 2010, el Teatre Auditori también fue noticia por la contratación del director técnico cuando, según el calendario de entonces, todavía faltaban dos años para la apertura del equipamiento. Su tarea era elaborar un plan de viabilidad para que todo se hiciera según las previsiones y para tener en cuenta cómo se financiaría cuando se levantara el telón.

Cuando en 2011 entró a gobernar el equipo encabezado por Mercè Dalmau decidió eliminar este cargo de confianza. Entonces, las obras del equipamiento ya llevaban un año paralizadas.