Hace unas cuantas fechas publicamos un artículo sobre el destino de la actual línea ferroviaria que cruza Cambrils, se hablaba de convertirla en una línea de tranvía y los alcaldes afectados apostaban y reclamaban la desaparición total de la línea férrea

En nuestra opinión, veíamos con muy buenos ojos la desaparición de la actual circulación ferroviaria, pero, ojo, no con la intención de que se convirtiera en una nueva zona especulativa, tal como ha pasado en montones de sitios que en vez de ser una apuesta para los vecinos se convierta en una zona pura y dura para especuladores, incluidos los ayuntamientos

Aunque sabemos que es harto difícil, debemos creer en el sentido común de nuestros mandamases

La Comissió de Territori aprueba por unanimidad instar al Govern a apostar por este medio de transporte

La Comissió de Territori del Parlament de Catalunya despertó ayer del sueño de los justos en que parecía sumido el proyecto del Tramcamp, al aprobar por unanimidad una propuesta de resolución de Catalunya en Común Podem que insta al Govern de la Generalitat a apostar «de manera decidida e inmediata» por el Tren-Tranvía en el Camp de Tarragona adaptando la actual estructura ferroviaria, así como promover el mantenimiento del servicio de Cercanías «mientras no se produzca la conversión en el Tren-Tranvía».

Imagen virtual del Tramcamp circulando por el centro de Tarragona

El diputado David Cid aseguró que la Generalitat «debe liderar la apuesta por el Tren-Tranvía y debe pedir el traspaso de la línea PortAventura-Cambrils al Ministerio de Fomento». «Esta aprobación vincula políticamente al Conseller Damià Calvet», apuntó el diputado de los comunes, que advirtió que los presupuestos que presente el Ejecutivo de JxCat y ERC «serán la prueba del algodón» para ver hasta qué punto se da cumplimiento a mandato del Parlament.

Cid recordó que su grupo parlamentario está a favor de la puesta en marcha del Corredor Mediterráneo, pero admitió que podría tener «efectos sobre la movilidad», alejando el transporte ferroviario del centro urbano de las ciudades «con el efecto que esto tiene por la población». Para disminuir estos posibles efectos, el diputado apostó por la reconversión de la actual línea de tren por una de Tren-Tranvía: «Tendría un coste mucho menor que una nueva infraestructura que se tuviera que volver a construir», sostuvo.

La propuesta de resolución aprobada también insta al Govern  a informar del contenido de los estudios ya realizados, como el llamado «Nuevo Tren-Tranvía del Camp de Tarragona» encargado el pasado 3 de mayo de 2016, a convocar el Consell Català de Mobilitat ya concretar el operativo de movilidad en coordinación con las administraciones locales en el momento que se ponga en servicio la variante del corredor del Mediterráneo entre Vandellós y Vila-seca.

Rechazo de los municipios

No obstante, y a pesar de que el diputado de Catalunya En Comú Podem aseguró ayer que «la reconversión es la propuesta que defienden las plataformas en el territorio, lo cierto es que es muy probable que la resolución aprobada por unanimidad en la Comissió de Territori del Parlament choque con la idea de algunas localidades de suprimir las actuales vías del tren.

Y es que, aunque es cierto que las plataformas de viajeros han pedido que se mantengan las estructuras actuales, hay cinco municipios de la costa por donde actualmente pasa el trazado ferroviario –Salou, Cambrils, Mont-roig del Camp, L’Hospitalet de l’Infant y Vinyols i els Arcs– que han demandado el desmantelamiento de las vías del tren.

Un viejo sueño metropolitano

El Tramcamp, un medio de transporte que uniría de forma rápida el triángulo que conforman las ciudades de Cambrils, Reus y Tarragona pasando por Salou, PortAventura y Vila-seca, es un viejo sueño del territorio del que se ha hablado mucho pero que, como tantos proyectos, llevaba tiempo oculto en un cajón.

Una de las últimas veces que este proyecto alcanzó cierto protagonismo fue en mayo de 2010, cuando el Pla Direcor Urbanístic de l’Àmbit Central dibujó su recorrido e incluso el Pacte Nacional d’Infraestructures consideró prioritario este proyecto, que necesitaría una partida de 200 millones de euros en su pimera fase.